La ciudad trajinada, como
siempre, el afán de cada día, cada quien concentrado en su movimiento; una vida
que viene otra que va, cientos de pensamientos caminando en andenes, ideas con
ganas de salir, sueños con anhelos de existir, suspiros reservados, aunque no
se sabe con exactitud a quien.
Una particular persona
caminando como todos, llenos de afanes, con sus propias metas, pero algún
extraño palpitar que de poco en poco su caminar pauso y por un segundo en medio
de la calle, de tanto ruido, de imparable afán todo se detiene, no se escucha
nada más, es un silencio tan eterno, con un profundo eco que los adormece, sus miradas concuerdan como si
se conocieran de toda la vida. No hiso
falta una palabra, sus sonrisas delataron al instante lo que pasaba por su
mente y sencillamente caminaron uno al lado del otro y después de un eterno
silencio aquella personita se atreve a hablar algo indignada.
–Te espere tanto, ¿por qué
tardaste?
-Pero si siempre estado en
el mismo lugar, resguardando por tu anhelado corazón, si te llame tantas veces
como pude, si te escribí todo lo que sentía cuando te veía, si mis tardes y mis
noches pasaban enteras contemplando tu rostro.
-¡No!, no mientas, ahora
apareces pero cuando te necesite, cuando quise escuchar a alguien, no estabas.
Era solo yo, no había nadie mas aunque fuera lo que más deseara ¡no había nadie
más!
-Lo siento pero no es así,
estaba justo a tu lado solo que tanto ruido en tu vida, tantas cosas
importantes para ti, tantos sueños, tantas metas, tanto reconocimiento no te
dejaban tiempo para mirar a tu lado.
-Pero si estabas hay, si
sabes tanto de mi, como dices, ¿Porque silenciar mientras sufría?,
¿Porque no me tomaste en tus
brazos y me consolaste?, Y luego, si me
buscas, y te paralizas justo al frente de mi camino, ¿Porque no hacerlo antes?
-Yo no me pare al frente de
tu camino, caminaba a tu lado, pero tu
corazón por primera vez me anheló tanto que tu sentir me busco y no fue mi
camino el cambio de rumbo, si no tu rumbo cambio, ahora caminaste hacia mí y
hay estaba yo esperándote, con mi corazón dispuesto a seguir amándote como
asido desde antes que te creara.
-¿Mi corazón te anhelo? Yo
solo pedía paz, soluciones, amor, sinceridad, sabiduría para seguir buscaba una
salida.
-¡Pues yo soy esa salida!
¿Quién crees que te escuchaba llorar con amargura? ò ¿Quien se fijaba como tus
fuerzas se agotaban? ¿Personita piensas seguir peleando sola? ¿En tus fuerzas
que poco te quedan?
-La verdad estoy
cansada, y cuando te vi frente a mí,
todo se detuvo, una paz me invadió y tuve la certeza que junto a ti estaría
segura y esa seguridad es la que quise sentir desde siempre
-Lo pudiste, sentir pero no
quisiste solo corriste sola, pero yo siempre estuve junto a ti mientras
aprendías que primero hay que caminar para poder correr y mi amor siempre
estará contigo.
Autor: Camila Díaz
Octubre 2010