Hay cosas q no cambian, como la música a todo volumen, mi cabeza en movimiento, o el hueco en medio de mi pecho, cuando viajo por los recuerdos; las que ya han cambiado son tan distintas para mi mundo que no tengo letras para describírtelo, tan solo ofende que me digas niña, pero me siento una cuando miro al piso y me quedo sin aliento.
Aun le pregunto a mi buen Dios que tengo que aprender de este desdén de mi sentir, y le pido un porque para no haber dejado escrito en el manual como reaccionar a tu andar.
Llegue a concluir que mi tiempo ahora es menos por que le huyo a tu recuerdo y mientras procuro construir un abismo entre tu gran estima y mi infinita inocencia, cuando menos lo quería pero mis manos no lo evadían llegas de nuevo y absurdamente te fui abriendo un hoyuelo tan pequeño pero suficiente como para atravesar mi noche, penetra mis pupilas y dejar que la solución salina corra por mis sonrojadas mejillas.
Y es que el silencio de tu boca me hacia menos daño q el gran eco d tu voz que aun no logro silenciar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario